RAVENNA. L’Episcopion (5), Medalló de mosaic amb la “Imago clipeata” de Crist,
decoració de l'arcada central de la capella, 491-519 dC.
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Si miráis las imágenes segunda y tercera de la serie que os presenté los
pasados domingo y lunes, veréis que los intradós de las cuatro arcadas
centrales de la capilla están decorados con una serie de “imagines clipeatae” o
retratos dentro de un medallón de santos y santas, encabezados por los de
Cristo y los doce apóstoles, de los que voy a presentaros algunos ejemplos. En
el mundo romano siempre se apreció enormemente el género del retrato, no sólo
el imperial sino el familiar, que con el tiempo pasaba a engrosar las “imagines
maiorum” los retratos de los antepasados que se guardaban en el “tablinum “ una
habitación adecuada para ello en el “atrium” o entrada de la casa. Tener muchas
“imagines maiorum” era signo de nobleza y de piedad. El cristianismo adoptó
esta práctica tan genuinamente romana y consideró que sus “mayores” eran los
apóstoles y los mártires y posteriormente todos aquellos de los que se debía
guardar santa memoria. Si vais a San Pablo extramuros de Roma encontraréis
todas las “imagines clipeatae” de los Papas desde el siglo VI. Las de Ravenna
se enmarcan en este contexto, con la particularidad de que la primera de la
serie es la de Cristo,
que hoy os muestro. Es imberbe y joven a perpetuidad. Continua el aspecto
“apolíneo” que el primitivo arte cristiano del siglo III daba a Jesús, como
nuevo y verdadero Apolo, el dios de la Razón sabia e identificado con el sol.
Viste de púrpura como el emperador y mira fijamente a quienes le miran. Su
nimbo es crucífero con la particularidad de que la cruz inscrita es “gemmata”,
de oro y pedrería como la
de Jerusalén. Se les representa y se le comprende como la “Sabiduría de Dios” que
rige y da vigor a todo y a todos los que participan de la “communio sanctórum”
de todos los santos y santas, seguidores y amigos suyos, conocidos y
desconocidos. Pensad que en el corazón de Dios también está impresa nuestra
“imago clipeata”; esto nos llena de consuelo y de esperanza.
Josep Laplana Puy (Director del Museu de Montserrat)
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